Cuando empezamos con Linux al principio echa para atrás la diferencia en cómo instalar software. No es bajarse un .exe y que el instalador haga todo el trabajo.
Nos encontramos con diferentes maneras de instalar un programa. Primero lo deberíamos buscar en los repositorios que tenemos agregados. Cada distribución suele tener un instalador de software donde podemos buscar y seleccionar los programas a instalar. La verdad es que a mi siempre me ha ido muy lento y he tirado de terminal para buscar e instalar.
En el caso que nos compete (Fedora y, por extensión, Linpus) si abrimos una consola y nos identificamos como root podremos buscar e instalar el programa a instalar con el comando yum
yum search nombredelprograma
En caso de que esté, nos aparecerá una lista con todos los paquetes que contengan esa palabra (programas, librerías, plugins…). Para instalar el programa escogido, escribiremos
yum install nombredelprograma
Y luego nos pedirá confirmación de los paquetes a instalar (de ser necesaria alguna dependencia o actualización también nos pedirá confirmación)
También puede ocurrir que tengamos instalada una versión más antigua de la que tenemos en el repositorio, para actualizar escribiremos
yum update nombredelprograma
Igual que en la instalación, también nos pedirá confirmación.
Pero ¿qué ocurre cuando el programa que buscamos no está en los repositorios? Pues que habrá que buscarse otra manera de instalarlo
La más fácil sería ver si existe algún repositorio con el programa en cuestión para añadirlo a los nuestros (lo dejo para otra entrada con Skype como ejemplo)
Si no está en ningún repositorio, lo habitual es descargarse un paquete .rpm e instalarlo. Si encontramos el programa que queremos con esta extensión, para instalarlo lo haremos así:
rpm -i paquete.rpm
Si no encontramos el paquete rpm, tendremos que buscar el binario para compilarlo por terminal (suena más complicado de lo que en realidad es
). Esta opción se merece una entrada propia por lo tedioso de los pasos a seguir, así que lo veremos más adelante.
Y muchos llegaréis aquí diciendo “es que X programa sólo está para Mac y para Windows”. Cierto, los hay, y para eso hay virtualizadores!
Así que ya sabéis, no hay excusa para dejar de usar Linux!!
